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Pilar Cid (CERMI): Las mujeres con discapacidad intelectual llegan a mayores sin haber sido mujeres

08.11.2007

-  Intervención en el III Congreso Internacional Envejecimiento y Discapacidad

 

Pilar Cid Estrada, miembro de la Comisión de la Mujer del CERMI y responsable de Área de Mujer de Afanias, denunció hoy la situación social de la mujer con discapacidad intelectual, que, pese a los avances médicos y la mejora de la atención pública, sigue socialmente al margen, por debajo siempre de los hombres con la misma discapacidad.

 

Cid hizo estas consideraciones durante su intervención en el III Congreso Internacional Envejecimiento y Discapacidad, que se celebra esta semana en la Universidad Laboral de Gijón, organizado por la Fundación Asturiana de Atención a Personas con Discapacidad (Fasad) y el Imserso.

 

Lamentó la representante del CERMI que "a las mujeres con discapacidad intelectual seguimos manteniéndolas al margen; no existen, que se ocupen las organizaciones de ellas, pensamos".

 

Además, denunció, "no les dejamos que sean madres", y en cuanto a su inserción laboral, "a los hombres se les enseña el "trabajito" pero a las mujeres tareas domésticas", ironizó. "A los hombres incluso se les ayuda o permite una pareja, a las chicas no les dejamos salir de casa".

 

Pilar Cid subrayó las dificultades, cuando no la prohibición, para que las mujeres con discapacidad intelectual puedan ser madres. Las familias, señaló, lo impiden porque entienden que no están preparadas para educar a sus hijos, pero "como son muy cariñosas, a nuestras mujeres con discapacidad intelectual sí les dejamos cuidar a nuestros sobrinos". "¿Estamos el resto de mujeres preparadas para educar a nuestros hijos?", se preguntó.

 

De igual modo, a las mujeres con discapacidad intelectual "la sexualidad les está vetada". A la pregunta de "¿cómo llegan las mujeres con discapacidad a mayores?", contestó que "un 90% no han pasado revisiones ginecológicas, lo que supone un mayor riesgo de cáncer de mama, de útero".

 

También "llegan atiborradas de ansiolíticos, porque no tienen menopausia. Llegan a mayores sin haber sido mujeres", sentenció. A esto se une que en el ámbito de la violencia de género, en la escala social "la más baja es la que ocupa la mujer con discapacidad intelectual. La discapacidad no es una enfermedad. El problema es de las altas y rubias: el problema es nuestro", concluyó.

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