ACTUALIDAD el valor de la unidad 3.8 millones de personas con discapacidad, más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos

 

Marta Castillo, vicepresidenta de CERMI Andalucía, llama a todas las administraciones a que apuesten por la accesibilidad universal de los centros históricos y que no dependa “de la voluntad individual de un alcalde o concejal”

15.02.2020

FUENTE:  CERMI Andalucía 

 

Durante la mañana de este jueves ha tenido lugar en Sevilla la celebración de las jornadas ‘Diseñando ciudades y pueblos para todas las personas: recursos turísticos accesibles’, organizadas por la Fundación ONCE, la Asociación de Hoteles de Sevilla y Provincia y la Fundación ACS. El encuentro ha servido para repasar el progreso que se ha dado en las últimas décadas en materia de turismo accesible e inclusivo y para señalar las cuentas pendientes aun en una materia que afecta a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad a disfrutar del ocio.

En este foro, en el que han participado expertos y expertas en accesibilidad universal y personal técnico de varias entidades, Marta Castillo, vicepresidenta de CERMI Andalucía, ha desarrollado una ponencia sobre accesibilidad universal y patrimonio histórico. En su intervención, ha lamentado la general falta de formación sobre accesibilidad: “la accesibilidad es solo una optativa en los estudios relacionados con la arquitectura y el patrimonio histórico. Debería ser parte de programas formativos”.

“La accesibilidad universal tiene que ser un concepto más amplio y global”, ha añadido. “Debe buscar la concienciación y la normalización, teniendo en cuenta la dignidad e integridad de las personas con movilidad reducida”. Para Castillo, es necesario “eliminar las barreras físicas, pero también las mentales”. En este sentido, ha señalado la infantilización que suelen padecer las personas con discapacidad, también por parte del personal de los establecimientos hoteleros.

La vicepresidenta de CERMI Andalucía ha hecho un llamamiento a todas las administraciones a que “apuesten por la accesibilidad universal de los centros históricos de las ciudades y de los bienes de interés cultural”. Son espacios especialmente protegidos, pero, para ella, “hay soluciones que pueden hacer compatible esa protección con la accesibilidad universal”. Ha destacado los ejemplos, entre otros, de Gironella, en Cataluña, y de Vitoria-Gaizteiz por las medidas de accesibilidad introducidas en sus centros históricos. Según Marta Castillo, hasta ahora la accesibilidad de estos espacios “depende simplemente del compromiso y voluntad individual de un alcalde o concejal concreto”.

La accesibilidad no consiste solo en la instalación de rampas

En las jornadas ha intervenido también Antonio Hermoso, presidente de CERMI Andalucía, encargado de moderar una mesa sobre ‘Comunicación sensorial y cognitiva’. En su intervención ha señalado la importancia histórica de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, con la que se dio el paso desde “un modelo médico-funcional pensado para que las personas con discapacidad no dieran problemas a la sociedad”, a un modelo en el que se parte de la “aceptación de la persona con discapacidad tal como es y se toma conciencia de que es la propia sociedad la que debe adaptarse para hacer posible su inclusión. Una de las expresiones de esta idea es la aplicación de medidas urbanísticas y arquitectónicas de accesibilidad universal”.

En la mesa moderada por Hermoso, ha intervenido Lucía Espejo, técnica de la Fundación Andaluza Accesibilidad y Personas Sordas. En su ponencia ha advertido que “hay que tener en cuenta también la accesibilidad de la comunicación e información” que se ofrece en los espacios turísticos. “Hay discapacidades menos visibles, como la sordera. En estos casos, las barreras no se solucionan con una rampa”.

Lucía Espejo ha propuesto medidas concretas en favor de este colectivo y que no se suelen tener en cuenta al hablar de turismo accesible: más información visual y señalizaciones, vídeos explicativos con subtítulos adaptados, textos adaptados a lectura fácil, personal capacitado para comunicarse en Lengua de Signos y aplicaciones o sistemas alternativos a la voz o audio.

Por su parte, David Reyes, técnico rehabilitador de ONCE Andalucía ha afirmado que un establecimiento es verdaderamente accesible “cuando permite transitar a las personas con discapacidad por él de forma autónoma, usando sus propios recursos y decidiendo libremente”. Por tanto, el turismo verdaderamente accesible es aquel que “permite disfrutar de la experiencia usando los recursos propios”, sin necesitar ayuda.

Para cerrar, Javier Benítez, autogestor de la Asociación PROLAYA, ha relatado experiencias propias al encontrarse con espacios turísticos no plenamente adaptados a personas con discapacidad intelectual. Ha propuesta medidas concretas de accesibilidad para ese colectivo. Entre ellas, mayor frecuencia de información visual y señalizaciones y la formación de los profesionales hoteleros en la atención a personas con discapacidad.

 

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