ACTUALIDAD el valor de la unidad 3.8 millones de personas con discapacidad, más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos

 

La presencia universitaria de la discapacidad

08.02.2010

Siempre achacamos que uno de los motivos por los que hay tanto paro entre los discapacitados es por su falta de formación, pero eso cada vez está más lejos de la realidad. Según los últimos datos que se conocen, unos 12.000 discapacitados cursan hoy en día estudios universitarios, la mitad de ellos en la Universidad a Distancia (Uned), a pesar de la lucha que supone para cualquier persona con discapacidad llegar a la universidad, bien sea por problemas económicos o por el tema de la accesibilidad.


Según explicó a Solidaridad Digital el consultor en discapacidad Juan González Badía, quien también es experto del Centro de Atención a Universitarios con Discapacidad de la UNED y del Cermi, el número de personas con discapacidad que llegan a la Universidad aumenta año a año. No hay datos oficiales pero, por ejemplo, en la Complutense, el campus presencial más grande de España, la cifra se ha doblado desde 2003, hasta 565. En los campus andaluces pasaron de 134 en 2004 a 1.380 en 2007.


Asi,el primer punto de inflexión se produce con la plasmación jurídica de la realidad de la discapacidad en la Universidad a través de la Ley Orgánica de Universidades (2001), coyuntura que aprovechó el Cermi para lograr que, en la máxima norma interna que rige las universidades, los Estatutos, se contemplasen disposiciones que reconocieran el derecho de los estudiantes con discapacidad a formarse en igualdad de oportunidades con respecto al resto de estudiantes. Fue un hito: 44 de las 50 universidades públicas lo hicieron.


Para González Badía las cosas están mejorando gracias a legislación y al aumento de medios. También gracias a los avances técnicos y científicos (la detección precoz de las discapacidades, tratamientos o nuevos aparatos de apoyo). Pero asimismo, reconoce  que aún queda mucho por hacer y solicita un censo nacional para conocer datos más certeros sobre el tema y poder actuar.


A su juicio, las grandes dificultades están antes de llegar a la Universidad. A medida que los chavales van creciendo, la educación va dejando a muchos por el camino: en Primaria, los alumnos con discapacidad son el 2% del alumnado; en la ESO, el 1,8%, y en Bachillerato y FP, el 0,1% y el 0,2%, respectivamente, según los datos del Ministerio de Educación.


"Los apoyos de profesionales pedagogos y terapeutas -explica González Badía- van disminuyendo según avanzan las etapas, se quejan los profesionales, y si ocurre entre Primaria y Secundaria, los escalones de educación obligatoria en los que las administraciones deben asegurar todos los medios necesarios, más todavía cuando llega el Bachillerato o la FP. Aunque, de alguna manera, al compartir el espacio del instituto, las cosas son un poco más fáciles. Así, llegar a la Universidad supone empezar a escarbar en un mar de recursos dispersos y heterogéneos".


En el período 2002-2007, muchas Universidades crearon su servicio de atención al estudiante con discapacidad, planificaron sus actuaciones, aumentaron sus recursos y el estudiante con discapacidad se hizo visible en el ámbito universitario.


El segundo punto de inflexión vendría con la modificación de la Ley Orgánica de Universidades (2007), donde se concretaron una serie de derechos para los estudiantes con discapacidad: exención de precios públicos, adaptaciones curriculares, servicios de atención, accesibilidad, etc. Asimismo, se obligó a las entidades a redactar en el plazo de un año un plan de actuación, y se instauró como principio que los planes de estudios tendrían que ser elaborados bajo el principio del diseño para todos. "Del total de universidades , 50 , todas tienen servicios de apoyo a discapacitados, pero no todas funcionan igual de bien y no todas ofrecen los mismos servicios", matiza el experto.


Estas nuevas disposiciones normativas vinieron a reforzar el papel de los servicios de atención a estudiantes con discapacidad, los cuales ya están presentes en el 90% de las Universidades públicas, quedando unas pocas que siguen actuando a demanda dentro de los servicios generales de atención al estudiante.


En opinión de Juan González Badía, los retos de futuro transversalidad de las políticas universitarias de atención a la discapacidad, impulso de las políticas de investigación relacionadas con la discapacidad, elaboración de los nuevos títulos de grado y posgrado bajo el principio del diseño para todos, dotación de una financiación estable para el funcionamiento de los servicios universitarios de atención a la discapacidad, y el garantizar un nivel mínimo de prestaciones de servicios (atención personalizada, colaboradores, cuidadores, intérpretes de lengua de signos,…) y de prestaciones económicas (transporte, becas, etc.) en todas las Universidades.

 

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