ACTUALIDAD el valor de la unidad 3.8 millones de personas con discapacidad, más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos

 

Entrevista con Jesús González, ensayista. Falta un modelo para los Homosexuales con discapacidad

27.12.2005

 

Cuando a Jesús González le diagnosticaron una discapacidad del 33% por sus problemas de corazón, también le abrieron el camino para entrar en el mundo de la discapacidad. "Antes veía a los discapacitados y me decía 'pobrecillos', pero desde que trabajo para la ONCE se ha producido un cambio de paradigma. Ahora, pienso en ellos como un ejemplo de superación", afirma González.

 

"En realidad, somos personas como cualquier otra y sólo necesitamos que nos dejen demostrar de lo que somos capaces. Yo no me puedo quejar, viendo cómo gente con más problemas que yo, realizan su trabajo con tanta profesionalidad", señala González

 

Su vocación como escritor le empujó a iniciarse en el ensayo. Para ello, buscó un tema sobre el que apenas había información: la homosexualidad en la discapacidad. De ahí surgió 'Reinventarse: La doble exclusión social, vivir como homosexual y discapacitado' (editado por la colección Cermi), el primer estudio en esta materia de España.

 

Doble exclusión

 

En el título del libro viene explícita la problemática de este colectivo: "por un lado la homosexualidad siempre ha sido perseguida, ahora los homosexuales son visibles, pero aún cuesta socializarlos. Por otra parte las discapacidades eran consideradas un error de la naturaleza, después se nos llamaba minusválidos y en la actualidad se tiende a considerarnos discapacitados", apunta un reivindicativo González.

 

Entre los problemas a los que se enfretan estas personas es al rechazo por parte de ambos colectivos, ya que están en tierra de nadie "porque los homosexuales les discriminan por ese culto a la belleza que hay en el mundo gay y al colectivo de discapacitados, como el resto de la sociedad, también les cuesta aceptarlos. Debería existir un puente que uniese a ambos colectivos".

 

No obstante este activista señala que sí hay colectivos que están mejor organizados, "por ejemplo los sordos, que tienen su propia asociación y son muy respetados en su comunidad".

 

En el polo opuesto se encontrarían los discapacitados intelectuales, que directamente suelen ser tratados como seres asexuados.

 

Otra cuestión a tener en cuenta es que les falta un modelo que les sirva de referencia. Para Jesús González es muy importante el hecho de no tener un espejo en el que mirarse. "De Boris Izaguirre sabemos que es gay por su pluma, pero no hay ningún discapacitado reconocido que muestre de forma natural su homosexualidad. Esto ayudaría a mucha gente".


 

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